La elección de la coquilla no depende únicamente del peso de una pieza. Su geometría, la aleación, los espesores, la serie prevista y las operaciones posteriores condicionan cómo debe plantearse la fabricación. Por eso, cuando estudiamos un proyecto, partimos del plano o archivo 3D y analizamos el conjunto antes de fabricar el molde.
Cómo funciona la fundición en coquilla por gravedad
El proceso comienza mucho antes de la colada. A partir del plano o archivo 3D diseñamos la coquilla, teniendo en cuenta la geometría de la pieza, el sistema de llenado y la contracción del metal durante la solidificación.
La contracción es la reducción de volumen que experimenta el metal al enfriarse. Si no se tiene en cuenta al diseñar el molde y el sistema de alimentación, pueden aparecer defectos internos o cambios dimensionales que dificulten las operaciones posteriores.
Una vez preparada la coquilla, acondicionamos el molde y realizamos la fusión de la aleación. El metal líquido se vierte en el molde y lo llena por gravedad. Durante la solidificación, el molde metálico extrae calor de la pieza y permite repetir el proceso con una geometría definida.
Después del desmoldeo eliminamos los elementos de alimentación, como bebederos y mazarotas. Una mazarota es una reserva de metal que alimenta la pieza mientras solidifica y ayuda a compensar la contracción. A partir de ahí pueden realizarse operaciones como mecanizado, pulido, impregnación o pintado, según las necesidades del componente.
¿Qué diferencia hay entre la coquilla y la fundición en arena?
La diferencia fundamental está en el molde. En la fundición en arena, el molde se destruye para extraer la pieza. En la coquilla utilizamos un molde metálico permanente que se prepara para fabricar una serie de piezas.
Esto cambia la forma de plantear el proyecto. La coquilla requiere un trabajo inicial de diseño y fabricación del molde, pero permite mantener unas condiciones de fabricación repetibles durante la serie.
Por eso no planteamos la coquilla como una solución universal. Antes de decidir el proceso estudiamos la pieza y sus requisitos.
¿Y frente a la fundición a presión?
En la fundición a presión, el metal líquido se introduce en el molde mediante presión. En la coquilla por gravedad, el llenado se produce por el propio peso del metal.
Son procesos diferentes y cada uno responde a unas necesidades concretas. La geometría de la pieza, los espesores, la aleación, la serie y las operaciones posteriores son algunos de los factores que tenemos en cuenta para decidir cuál resulta más adecuado.
En nuestro trabajo con latón y bronce, la coquilla por gravedad nos permite abordar piezas industriales con geometrías y requisitos muy diferentes, siempre a partir de las características concretas de cada proyecto.
¿Cuándo tiene sentido utilizar una coquilla?
La coquilla tiene sentido cuando las características de la pieza justifican trabajar con un molde metálico permanente. En nuestro caso fabricamos piezas de latón y bronce desde 30 gramos hasta 14 kilos destinadas a aplicaciones industriales como valvulería, accesorios de grifería, sistemas de protección contra incendios o calefacción.
También es importante valorar qué ocurrirá después de la fundición. Una pieza que necesita mecanizado, pulido, impregnación o requisitos concretos de estanqueidad debe plantearse teniendo en cuenta esas operaciones desde el principio.
Ese es uno de los motivos por los que preferimos estudiar la pieza antes de hablar únicamente de fabricación. Una decisión sobre la aleación, la geometría del molde o la alimentación puede condicionar el resultado de todo el proceso.
¿Qué aleaciones trabajamos?
Trabajamos con aleaciones de latón y bronce destinadas a diferentes aplicaciones industriales. La elección del material depende de las características que deba cumplir la pieza y de su utilización posterior.
Cuando recibimos un plano, podemos valorar conjuntamente la aleación y el proceso de fundición. Esta fase inicial es especialmente importante cuando existen requisitos de resistencia, mecanizado, estanqueidad o comportamiento frente al entorno de trabajo.
¿Tienes una pieza que quieres fabricar?
Si tienes un plano o un archivo 3D de una pieza de latón o bronce, envíanoslo. Podemos estudiar su geometría, la aleación y el proceso de fabricación para valorar cómo plantear la coquilla por gravedad antes de fabricar el molde.
Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente una coquilla?
Una coquilla es un molde metálico permanente utilizado para fabricar piezas mediante fundición. Su interior reproduce la geometría de la pieza y también incorpora los elementos necesarios para llenarla y alimentarla durante la solidificación. A diferencia de un molde de arena, la coquilla puede utilizarse repetidamente durante la fabricación de una serie.
¿Qué piezas fabricáis mediante coquilla por gravedad?
Fabricamos piezas de latón y bronce mediante coquilla por gravedad con pesos comprendidos entre 30 gramos y 14 kilos. Trabajamos con componentes destinados a diferentes aplicaciones industriales, entre ellas valvulería, grifería, protección contra incendios y calefacción.
¿La coquilla sirve para cualquier pieza de latón o bronce?
No necesariamente. La geometría, los espesores, la aleación, la serie y las operaciones posteriores pueden hacer que otro proceso resulte más adecuado. Por eso estudiamos cada pieza a partir de su plano o archivo 3D antes de definir cómo abordar su fabricación.
¿Podéis fabricar la coquilla a partir de un plano?
Sí. Partimos del plano o archivo 3D para estudiar la pieza y plantear el molde, el sistema de llenado y las compensaciones necesarias por la contracción del metal. Esta fase permite detectar decisiones que pueden afectar posteriormente a la fundición y al mecanizado.
¿Qué ocurre después de fundir la pieza?
Una vez desmoldeada, la pieza pasa por las operaciones necesarias según sus requisitos. Podemos trabajar con mecanizado, pulido, impregnación, pintado y control de calidad, de forma que el proceso pueda continuar desde la pieza fundida hasta el acabado que requiera el proyecto.
